- El amor por fin ha llegado -
le digo a mi soledad.
- Temo, amiga mía,
que ha llegado el momento de marcharte.
Mi soledad escucha,
mi soledad sonríe,
luego dice, con ternura,
- ¡Qué gran noticia me das!
En el amor siempre he hecho nido.
Por eso hoy, que el amor llega,
ya en tu corazón no me siento forastera,
ni soy una simple transeúnte,
todo lo contrario:
ahora puedo ser una habitante cotidiana,
y sentirme aquí como en mi hogar.
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