Algunas sonrisas tienen una capacidad aditiva, mayor que la de cualquier fármaco, droga o estupefaciente conocido.
El más claro ejemplo, conocido a nivel universal, es la sonrisa de algunas mujeres.
Cuando un hombre recibe una de estas sonrisas, su sangre comienza a llenarse de miles de sustancias diferentes que le provocaran, entre otras cosas:
1. Que su corazón se agite, por lo que puede llegar incluso a provocar paros cardíacos.
2. Perdida en la capacidad de razonar, pues de seguro sus neuronas olvidarán cualquier función que estén desempeñando para ponerse a pensar en ella.
3. Una sensación de euforia, que se transformará en una depresión profunda, cuando esta sonrisa se torne ausente.
4. Etc, etcétera, etcétera...
Por lo anterior se aconseja a los hombres tomar precauciones antes de observar una sonrisa de estas mucho tiempo.
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