Juguemos a amar te dijo el mago y tú aceptaste, pues que es el amor sino un juego.
Pero en él, el amor estaba grabado en la arena y el juego en la sonrisa del niño que corría por la arena con los pies descalzos.
Y el juego quedó, más el amor grabado en la arena se borró.
En cambio, tú, tierna e ingenua señora de las palabras, pequeña ave fénix, tú en cambio grabaste el deseo de jugar en la arena y el deseo de amar, no sólo en la sonrisa, sino también en las lágrimas, el aliento y la piel del niño que corría por la arena con los pies descalzos.
Por eso, cuando la vida, casi siempre sorda y caprichosa, hizo del juego fuego, el amor sólo se carbonizó en él mas no en vos.
Adiós, te dijo, no me culpes, sabías que era un juego.
Adiós, le dijiste, no me culpes sabías que era amor.
Verdad a medias, mentira a medias, cada uno tiene la mitad de la razón, así que al final no hay víctima ni culpable, tan sólo lágrimas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario