Inspirarse viendo tus fotos
es demasiado fácil,
lo difícil es contener el deseo
y no ponerse a soñar miles de cosas
que no deberían soñar
los viejitos verdes, como yo,
con las niñas lindas como tú.
La verdad es que ya no califico
como Príncipe azul.
Más bien soy el lobo feroz,
aunque eso no es tan malo,
pues los lobos feroces tenemos:
brazos grandes para abrazar mejor,
ojos grandes, para ver mejor
y sabemos comer mejor.
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