lunes, 30 de mayo de 2011

TRIBUTO A UNA PRINCESA NEGRA DE UN SAPO TESTARUDO Y DESUBICADO

¿Qué decir que no haya dicho ya

alguien más joven, más atractivo,

más inteligente, más apropiado?

Pero mi corazón es inexorable,

las palabras deben decirse,

para que no lo ahoguen

al convertirse en suspiros.


Por eso aquí estoy,

cómo el bufón que se atreve

a llevar serenata a la bella princesa.

Serás decapitado,

le advierten sus amigos,

pero él hace rato perdió

la cabeza por ella,

así que la advertencia

llegó demasiado tarde.


Imagino que mis palabras

deberán despertar risa y compasión,

pero no tengo más que a ellas.


Tú despiertas en mí

palabras de deseo, pasión y ternura,

porque todo eso encarnas

en tú aspecto de diosa de ébano.


Yo, qué puedo encarnar,

tal vez una uña.

Repito soy sólo un bufón,

o para ser más exactos,

un sapo bufón,

al que de vez en cuando

ha besado una princesa

para descubrir,

horrorizada,

que no se convierte en príncipe.

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