Me elegiste por mi deformidad y no pese a ella.
Me elegiste no porque pudieras ver la belleza de mi interior
sino porque supiste analizar las ventajas de mi fealdad.
¡Sólo a un monstruo como yo
jamás dejará de asombrarle tu belleza!
Me elegiste no por la belleza de mi alma,
sino por que mi tristeza y mi soledad
te garantizaban un amor eterno e incondicional.
No elegiste al hombre que amabas,
no elegiste al hombre que te amaba.
Elegiste bien, pues lo único que querías era..
un esclavo.
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