Hoy el calendario no marca una fecha
sino una tristeza.
Pero ningún final de una historia de amor
ha logrado detener el sol,
o el tic tac incesante del tiempo,
y aún el corazón más herido
es capaz de amar de nuevo.
No hay que arrancar las raíces del recuerdo,
aunque sea triste
se puede sembrar encima de ellas.
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