La tristeza y la alegría
se debaten en mi pecho.
Duelo inútil, por la igualdad
de sus armas de combate.
La alegría lanza
el destello de tu risa contagiosa,
la tristeza eclipsa aquel destello
con la sombra
de la actual ausencia de tu boca.
La tristeza esgrime la mortal daga
de "no está en este momento a tu lado".
La alegría bloquea con el escudo
de "parece un sueño, pero existe".
La tristeza arroja el veneno,
"vive en un barrio de ricos,
los separa el estrato;
la alegría se toma el antídoto de:
"beso mis labios proletarios".
Jamás volveré a ver igual a la luna llena.
Sacaré la lengua
a las culebras y los ratones
por el delito de atemorizarte.
Encontraré tu sabor
en la guitarra y el vino.
Jamás derrotará mi tristeza a mi alegría.
Jamás derrotará mi alegría a mi tristeza.
Porque ambas tienen
la fuerza de tu recuerdo.
Que alegristeza invade mi ser.
Que trislegria invade mi ser.
Pues no hago más que pensar en ti.
POSDATA: Por favor,
si no eres la chica
que me regalo la magia
de sus besos y sonrisas
el pasado domingo,
no se enoje conmigo
por mandarle este poema.
Sólo hágame un favor,
si por casualidad la conoce,
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