A que te cojo ratón
a que no gato ladrón,
así juegan tu recuerdo y mi cordura
dentro de mi mente.
Pero no es que mi cordura quiera jugar
sino que tu recuerdo,
cual niño travieso,
no hace más que inmiscuirse
en todos los recuerdos.
Y a mi cordura no le parece sano
que no haga más que pensar
en una mujer que nunca he visto frente a frente.
Pero mi pobre cordura
trata inútilmente de atrapar tu recuerdo,
pues él tiene las alas de Cupido
y corre raudo
en cambio ella, mi cordura,
como cordura decente que es,
No hay comentarios:
Publicar un comentario