martes, 31 de mayo de 2011

PRIMER ATRACO

Aquel día me encontraba conversando con mi madre cuando tocaron la puerta, Fanny la muchacha del servicio abrió y era Doña Nancy.

Doña Nancy era una mujer de 1.60 metros de estatura, de constitución delgada con un aspecto de fragilidad y ternura que nada tenía que ver con su carácter, si su propio esposo: un policía de 1.80 metros de estatura y constitución atlética decía que prefería enfrentarse con un león hambriento antes que con su mujer.

Al entrar se veía alterada y aunque no acostumbraba usar palabras soeces escuchamos como decía claramente:

- Ese malparido hijueputa dizque venir a atracarme a mí, claro como me vio chiquita y el hijueputa parecía una jirafa, pero yo soy chiquita no boba y todavía no ha nacido el malparido que me la pueda montar y yo me deje.

-Quiubo mija, ¿Qué le paso?

- No Mirian imagínate que yo venía parada en el bus, lo más de tranquila cuando veo que el señor que estaba a mi derecha se metió la mano en el bolsillo trasero del pantalón, me pareció raro así que mire y claro, mi bolso estaba abierto, revise y la billetera en la que había guardado el dinero para pagarte lo que te debo no estaba por ninguna parte, furiosa saque unas tijeras que tenía en el bolso y con mucho cuidado pues esos desgraciados siempre tienen cómplices las puse contra su costado y le dije:

- Sabes qué hijueputa me entregás la billetera -.

El hombre me miró asustado y luego hizo ademán de ir a entregarme la billetera pero lo detuve:

- Métemela en el bolso de donde la sacaste y lo cerrás -.

El hombre así lo hizo y luego le pedí que me acompañara hasta la puerta de atrás y cuando el bus paró un momento en una esquina me bajé lo más rápido que pude y salí corriendo como alma que lleva el diablo y aquí estoy -.

El rostro de Doña Nancy mostraba satisfacción, se sentía orgullosa de lo que había hecho, sacó la billetera del bolso cómo si fuera un trofeo de guerra y entonces su rostro cambió, abrió la billetera y con un tono de asombro inaudito dijo:

- Mirian acabo de atracar a un tipo -.

Luego pidió prestado el teléfono y llamó a su casa confirmando sus sospechas: había dejado la billetera encima de la mesa al lado del teléfono, mi mamá y yo no sabíamos si reírnos o consolarla así que al final hicimos las dos cosas; luego buscamos en la billetera del señor y encontramos el carné de su lugar de trabajo, Doña Nancy llamó y cuando le preguntaron de parte de quien dijo compungida:

- Dígale que es de parte de la señora que lo atracó -. Nuestras risas volvieron a aparecer como por arte de magia.

Momentos después escuchamos como pedía disculpas y le aseguraba al señor que todo había sido un malentendido, se colocaron una cita en la cual ella le devolvió la billetera y le aclaró lo sucedido.

- Señora usted si es muy guapa, bien chiquita y enfrentarse a mí pensando que soy un atracador, en verdad que es de admirar.

Pero cuando el marido de Doña Nancy supo lo ocurrido...

- Mija usted si es bruta, se imagina donde la agarre un policía, ¿Quién le va a creer ese cuento? Y dígame ¿Yo qué cara pongo cuando llegue al comando y me digan mis compañeros que mi mujer está arrestada por atraco a mano armada? -.

Doña Nancy sonrió y abrasando a su esposo le dijo:

- Tranquilo papi, yo creo que este es mi primer y último atraco.

Dado en Medellín el 8 de agosto del 2001.

No hay comentarios:

Publicar un comentario