lunes, 30 de mayo de 2011

INTERROGANTES

La última vez me dijiste

que te gustaron mis poemas,

pero me preguntó

si te gusta la verdad de mis palabras,

no por poéticas, menos reales ni atrevidas.

Me preguntó que pensarías

si te confieso que ha menudo

me he descubierto a mí mismo

recorriendo tu cuerpo con mi mirada,

de una forma apasionada y atrevida

que no puedo ni quiero evitar.

Veo tu foto y no puedo evitarlo.

En mi mente recorro

con mi boca apasionada

hasta el último rincón de tu piel,

convierto a mi lengua

en el explorador de tu cuerpo,

para mí, territorio virgen,

y le ordenó explorar:

el relieve montañoso de tus senos,

el paisaje marino de tu sexo,

el reflejo cristalino de tus ojos,

y la cueva húmeda de tu boca,

protegida por esos labios,

carnosos y suculentos,

que en estos momentos

beso en mi mente.

No quiero mentir,

no me gusta mentir.

Es sólo una foto,

pero es suficiente para querer

hacerte el amor durante horas,

llevarte al estertor del orgasmo,

una y otra vez,

hasta que tu voz enronquezca

de tanto gritar de placer.

Se que mi deseo puede molestarte,

y no quiero molestarte,

pero tampoco quiero oponerme a él,

igual no sería capaz.

¿Cómo detener algo

tan grande, tan hermoso,

tan apasionado, tan fuerte.

¿Cómo detener todo esto

que, con tan sólo una foto,

haces sentir en mí?

No lo sé,

además no quiero saberlo,

lo único que me importa

es que pienso que nadie

podría hacerte el amor

con más pasión que la que yo

depositaría en tu piel

si me lo permitieras.

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