Busco un hogar
de muros de piel,
donde pueda vivir mi amor
arrugado por los años,
herido por la rutina
Un hogar que busque
mis muros de piel
para refugiar su amor:
arrugado, herido pero vivo.
Encuentro caravensallos
palacios sin columnas,
construcciones endebles unas,
asfixiantes otras.
No puedo ser hogar
de quien no es hogar para mí.
Nómada solitario antes que prisionero,
rechazo piel que se hace reja
en vez de hacerse muro.
Prefiero el frío libertario
a la opresión tibia,
prefiero la soledad más no la busco.
No tengo miedo a echar raíces
pero sólo si he de ser árbol florecido,
no un árbol cuyos únicos frutos
son los cadáveres descompuestos
de sus sueños ahorcados.
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