lunes, 30 de mayo de 2011

AMORIS DESERTICUS

El amor es una planta

capaz de florecer

aún en el desierto.

Pero sólo quien conoce bien su naturaleza

reconoce el amor en aquella planta.

Amoris deserticus

es su nombre científico.

Es capaz de crear el agua para sobrevivir:

un agua salada

con la misma composición

de las lágrimas.

Da una flor extraña:

es dura por fuera y llena de espinas,

pero por dentro guarda un fruto carnoso,

dulce y nutritivo, apto para alimentar sueños

que jamás se han de realizar.

Las espinas, según los botánicos,

no están ahí para proteger el fruto

sino para salvar la esperanza,

así la planta puede soñar

que si alguien no llega a comer el fruto

no es porque no haya ese alguien

sino porque las espinas lo evitan.

Cuando la flor cree que se avecina la primavera

de una caricia o un beso,

sus espinas caen: una a una,

y por un tiempo el fruto está al alcance

de aquel para quien fructificó.

Luego, si el desierto:

ausencia de besos y caricias,

sigue siéndolo,

vuelven a crecer las espinas.

Así puede sobrevivir muchos años,

muchas desilusiones,

a muchas falsas primaveras.

Pero cada vez duele más

y es más difícil el inútil desarme

y un día la planta

siente morir la esperanza,

entonces se clava sus propias espinas

y su grito de agonía

termina siendo devorado por el silencio,

sin que nadie lo escuche:

LA GAVIOTA para quien fructificó

siempre vivirá en la mar.

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