martes, 31 de mayo de 2011

ROBERTO TE AMO

Llegó con el ramo de rosas y la mejor de sus sonrisas...

- Roberto me hubiera traído violetas - dijo ella eclipsando la sonrisa de su rostro.

Siempre era igual: el fantasma de Roberto inmiscuyéndose en cada uno de los momentos de su vida común, recordándole a cada momento que nunca sería demasiado bueno para ser amado por ella.

Esa noche buscó la soledad de un viejo bar y allí encontró a aquel viejo gitano; no supo porque pero terminó contándole sus problemas y al final el viejo le enseñó un extraño conjuro.

- Con este conjuro podrás preguntarle a ella que puedes hacer para que te ame a ti -.

Al principio lo tomó como una tontería, pero luego, al llegar a su casa, se preguntó que perdería con intentarlo y lo hizo: mezcló los ingredientes, repitió las palabras y el asombro se pintó en sus ojos cuando pudo verla a ella, durmiendo, como si estuviera allí y no en su cuarto, intentó tocarla y descubrió que era sólo una imagen, entonces hizo la pregunta.

- Tal vez si fueras 15 centímetros más alto - y al otro día él llevaba unos zapatos de plataforma y cuando ella lo vio...

- Te ves muy bien.

- Gracias, ¿Quieres ir al parque a tomar un helado?

Ella aceptó y cuando llegaron a la heladería ella pidió un helado de vainilla, él, intentando agradarla, pidió un helado del mismo sabor y mientras cada uno comía su helado ella dijo:

- Roberto hubiera pedido un helado de chocolate y así hubiéramos podido compartir -.

Pero él no se desanimó, al llegar la noche repitió el conjuro:

- Tal vez si tus ojos fueran azules -.

Y él compró lentes de contacto pero de nuevo el fantasma de Roberto volvió a inmiscuirse y el joven repitió el conjuro.

Así cada día un nuevo intento, así cada día una nueva derrota.

Cambió sus amigos, su ropa, su corte de cabello, la carrera universitaria que estaba haciendo...

Y por fin una mañana sintió que su sueño se hacía realidad: ella se le acercó, le dio un abrazo y un beso tierno y apasionado, luego lo miro a los ojos y...

- Te amo, te amo Roberto.

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