Hay que exprimir los sueños
para sacar de ellos el jugo de la realidad.
Es triste hacerlo,
ha menudo lo grandioso
se vuelve insignificante.
El doctor cirujano
se transmuta en médico de EPS
que no receta, ni manda exámenes,
por miedo a que le despidan.
El maestro guía de la juventud
se transmuta en un pide silencio,
escribe tableros, pone notas,
futuro paciente de un pabellón siquiátrico.
El veloz piloto
en taxista urbano,
habitante de embotellamientos,
velocidad promedio 5 km/h.
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